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El deporte también se compite con vocación enfermera

Los enfermeros José Luís Meseguer, Paula Recacha, Javier Arego, Daniel Vélez, Alba María ‘Albeta’ López y Fernando Pagán combinan la vida laboral con el deporte de alto rendimiento

Estos seis enfermeros de Castellón son un ejemplo de cómo compaginar y saber sobrellevar la vocación deportiva y la sanitaria.

La superación personal es un anhelo intrínseco al ser humano y el deporte no es ninguna excepción. Aunque a menudo se asume que la alta exigencia de la enfermería deja poco espacio para la competición, la realidad desafía este estereotipo. Varios enfermeros y enfermeras han encontrado en la actividad física el vehículo idóneo para canalizar su energía, demostrando que, lejos de ser incompatibles, el pijama sanitario y el dorsal deportivo son dos uniformes para una misma vocación de esfuerzo y disciplina.

  1. Patinaje de velocidad | José Luís ‘Pepelu’ Meseguer

En la vida de José Luis Meseguer, mejor conocido como ‘Pepelu’, enfermero en la UCI del Hospital General de Castellón desde hace más de tres años, los patines fueron inicialmente una alternativa a las lesiones de rodilla que le provocaba el running. Cinco años después, se ha convertido en una pieza clave de su vida a través del Tombatossals Club Patí. Meseguer compite en patinaje de velocidad, una disciplina técnica y vertiginosa donde las caídas y el contacto son parte del juego.

La conciliación es su mayor reto. Con turnos de 12 horas y dos hijas pequeñas, Meseguer describe su agenda como un rompecabezas: «Como vamos a turnos, para nosotros un martes es lo mismo que un domingo. A veces me despierto y no sé en qué día vivo», confiesa. Aprovecha las mañanas que libra o los fines de semana para entrenar, buscando no solo la mejora física, sino la salud mental. «Necesito cansarme físicamente para ir a la cama y no estar pensando en todo lo que ocurre en una UCI», afirma, destacando el deporte como una herramienta indispensable para gestionar la carga emocional de su trabajo.

En la pista, ‘Pepelu’ no puede colgar el pijama del todo. En competiciones amateurs, donde a veces faltan recursos sanitarios inmediatos, se ha convertido en el «enfermero de guardia» del pelotón ante caídas o fracturas de compañeros. Con la vista puesta en la maratón de patinaje de Madrid (42 km) para este 2026, Meseguer lanza un mensaje claro a sus compañeros: «Aunque sea salir a caminar a las nueve de la noche, el deporte es una necesidad».

  • Crossfit | Paula Recacha

Si el día tuviera 36 horas, Paula Recacha seguramente encontraría la forma de ocuparlas productivamente. Matrona, Doctora en Ciencias Biomédicas, profesora en la UJI y tutora de residentes, su currículum académico es tan pesado como las barras que levanta en el box. Paula encontró en el CrossFit no solo un deporte, sino el contrapunto perfecto a su intensa actividad intelectual. «Es todo lo contrario a una maratón; aquí buscas la intensidad, acabar muy cansada en 15 minutos con una sensación casi anabólica», explica.

Para encajar todas las piezas de su vida, Paula aplica una disciplina casi militar. Su día arranca a las 6:30 de la mañana para entrenar dos horas antes de empezar su jornada docente. «Soy muy cuadriculada, cuando me acuesto ya he mirado la agenda para ver dónde encajo el entrenamiento. En mi vida siempre entra la planificación», asegura, reconociendo que la flexibilidad horaria de la universidad es una ventaja frente a los rígidos turnos hospitalarios de 12 horas.

Aunque ha competido a nivel nacional, su perfeccionismo le hizo dar un paso al lado para disfrutar del deporte sin la ansiedad de los jueces. Ahora entrena por salud y bienestar, pero con la intensidad de una atleta de élite. Además, Paula cierra el círculo uniendo profesión y pasión: su línea de investigación actual se centra en el ciclo menstrual y el rendimiento deportivo, y aplica la fuerza ganada en el CrossFit a la realidad enfermera. «La enfermería tiene mucha carga física; estar fortalecida muscularmente se nota muchísimo a la hora de trabajar y evitar lesiones», concluye.

  • Kayak Polo | Javier Arego

Para la gran mayoría, el Kayak Polo es una incógnita; para Javier Arego, es el escenario donde se ha convertido en campeón de Europa. Enfermero actualmente en el Hospital de La Plana, Javier combina los turnos de 12 horas con la máxima exigencia del Real Club Náutico de Castellón y la Selección Española. Su deporte es un híbrido explosivo: «Es una mezcla entre waterpolo y piragüismo, pero con el impacto del rugby, porque se permite el contacto y volcar al rival», explica.

Arego, que defiende la portería (aunque en este deporte el portero también ataca), ha vivido el contraste de sentirse un atleta olímpico fuera de nuestras fronteras y un ciudadano anónimo al volver a casa. Desde la villa olímpica de los World Games en Estados Unidos o China, donde el trato es totalmente profesional, hasta la realidad de ajustar turnos en Castellón. «Por desgracia no podemos vivir de esto. Tengo que priorizar el trabajo y luego el entrenamiento; voy apagando fuegos con los horarios para poder asistir a los torneos», confiesa con realismo.

A pesar de las dificultades para conciliar, su palmarés es envidiable: bronce en los World Games de 2022, subcampeón mundial y actual campeón de Europa. Sin embargo, su ambición para este 2026 sigue intacta. Mientras busca la estabilidad laboral puntuando en bolsa, en el agua tiene una cuenta pendiente: «Me queda ganar el Mundial, es el último logro que me falta». Un reto mayúsculo para alguien que, al salir del agua, cambia la pala por la enfermería.

  • Natación | Daniel Vélez

Según Daniel Vélez, la salud y el deporte no son compartimentos estancos, sino una simbiosis absoluta. Enfermero y fisioterapeuta, Daniel posee una «doble lente» clínica que le permite abordar al paciente con una profundidad única. «No podría concebir ser enfermero sin ser fisioterapeuta y viceversa; ambas visiones me convierten en un cuidador deportivo más completo», asegura. Tras curtir su experiencia en la élite del fútbol como parte del cuerpo técnico del Villarreal C.F., en 2011 decidió volcar ese conocimiento en su propio proyecto: la clínica Fisioespai en Vila-real, donde trata desde lesiones deportivas hasta patologías crónicas incorporando tecnología avanzada como la magnetoterapia superinductiva.

Pero cuando se quita el uniforme, su medio es el agua. Vélez es un apasionado de la natación, una disciplina que le exige una constancia de hierro: entrena entre 5 y 6 días a la semana, siempre antes de iniciar su jornada laboral. «Organizar vida laboral, personal y deportiva requiere esfuerzo, pero el agua me aporta conciencia corporal y regulación emocional; es una sensación confortable única», explica.

Su constancia le ha llevado a superar retos de gran calibre, como la OceanMan de 10 kilómetros, una prueba que completó en 2023 y que ya se ha convertido en una cita anual, junto a clásicos como el Circuito de la Diputación de Castellón o la Vuelta al Peñón de Ifach. Para Daniel, el deporte nunca resta tiempo, sino que suma vida: «Lo que puede parecer una carga extra por los turnos, acaba convirtiéndose en tu mejor aliado físico y mental».

  • Fútbol | Alba María ‘Albeta’ López

Para Alba María, conocida en los terrenos de juego como ‘Albeta’, el fútbol profesional es su presente, pero la enfermería su otra gran vocación. Defensa del Villarreal CF Femenino, Alba representa la realidad del deporte femenino de élite: una dedicación exclusiva que, sin embargo, requiere tener los pies en la tierra. «El fútbol tiene fecha de caducidad. Ahora puedo vivir de él, pero sé que llegará un día en el que tendré que tirar de la enfermería», confiesa con madurez.

Su trayectoria académica fue una carrera de obstáculos. Se sacó el grado mientras competía en el Villarreal y, posteriormente, cuando fichó por el CE Europa en Barcelona, compaginó los entrenamientos de tarde con el trabajo en una residencia de ancianos por las mañanas. «Era un no parar, pero me sentía realizada haciendo algo de enfermería», recuerda. Ahora, de vuelta en casa y con el Villarreal luchando por el ascenso a la Liga F, la exigencia profesional le obliga a dedicarse 100% al balón.

Actualmente, Alba afronta el partido más difícil: la recuperación de una lesión de rodilla que la mantendrá apartada durante bastante tiempo. En este proceso, su formación sanitaria es su mejor aliada: «Todo lo que aprendes en la carrera lo aplicas: desde la nutrición hasta entender los procesos de mi propia recuperación». Mientras sus compañeras pelean en el campo por los puestos de playoff, ella trabaja en la sombra con la disciplina de una deportista y el conocimiento de una enfermera, preparándose para volver más fuerte al césped y, en un futuro, al sistema sanitario.

  • Triatlón de élite | Fernando Pagán

Para Fernando Pagán, el día empieza cuando la ciudad aún duerme. Durante años, su rutina ha consistido en levantarse a las 5:45 de la mañana para entrenar antes de entrar a su turno en el hospital. «A las 10 de la noche se me apagan los plomos y dejo de existir», bromea sobre el sacrificio social que implica compaginar la enfermería con el triatlón de élite. Pagán, que llegó a este deporte casi por casualidad tras dejar el fútbol, ha alcanzado un nivel competitivo que le ha llevado a entrenar hasta 20 horas semanales.

Su capacidad de sufrimiento es legendaria. Llegó a completar dos triatlones de media distancia en apenas seis días uno en Oliva y otro en Oropesa. «Fueron cuatro horas de competición un domingo y otras cuatro al sábado siguiente; ahí sí que sufrí», reconoce. Esa tolerancia al estrés físico tiene un paralelismo directo con su carrera profesional: tras siete años y medio en los quirófanos de traumatología del Hospital General de Castellón, acaba de asumir un nuevo reto en la UCI Pediátrica.

Para Fernando, la formación enfermera ha sido clave para evitar lesiones y regularse. «Tener una base de fisiología te permite saber cuándo tu cuerpo está al límite y cuándo puedes apretar», explica. Actualmente, su objetivo deportivo es colectivo: subir a Primera División de la Liga de Clubes con su equipo, demostrando que, incluso en un deporte individual como el triatlón, el espíritu de equipo —tan vital en la enfermería— sigue siendo el motor principal.

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