El fuego y las chispas cautivaron al pueblo en la gran hoguera que se encendió en la plaza de la iglesia durante la tarde del sábado, un acto central en la programación que cada año se repite en honor al patrón de los animales.
De hecho, los animales son protagonistas durante todo el día y, en especial, los caballos, que por la mañana arrastraron el tradicional ròssec del árbol sin hojas, el ròssec de la carrasca y la subida del carro de la maleza. Se trata de uno de los momentos más destacados de la celebración, con el público esperando el instante de la subida por la calle Mayor, poniendo especial atención en el esfuerzo y la participación de las caballerías, una tradición arraigada en las familias de Albocàsser.
Una vez encendida la hoguera, se llevó a cabo la bendición de los animales, la lectura de la popular publicata y, por último, se repartieron las coquetes de San Antonio, un elemento gastronómico que nunca falta durante la gran festividad de invierno en el pueblo.
La fiesta continuó ayer domingo con actos tradicionales en la iglesia. La misa de San Antonio se celebra el fin de semana del 17 y 18 de enero y este fin de semana los actos fueron en honor a la conversión de San Pablo, patrón de Albocàsser. La misa solemne dio paso a una procesión por las calles habituales del municipio.
Después se realizaron las corregudes en el Pla de la Font, una tradición en la que los niños y niñas tienen un papel destacado. Al finalizar los actos, la imagen del santo fue trasladada a la casa de los nuevos mayorales, donde quedará custodiada hasta la celebración del año siguiente, un gesto que marca el inicio de un nuevo ciclo festivo en honor a San Antonio.
