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Nonato

Artículo de opinión de Antonio García Besga

Muchos análisis diferentes podrían hacerse, estoy seguro que se harán hoy, de los resultados de las elecciones en Aragón.

De entrada todos, no lo duden, harán un lectura positiva de lo acontecido aunque alguna formación, como Sumar o Podemos, tendrán muchas dificultades para justificarse.

A priori, en un análisis simple, sin entrar en grandes debates políticos, más artificiales y propagandísticos que reales, parece obvio que cuándo no se sabe a quién votar es muy cómodo hacerlo a aquellas fuerzas políticas que supuestamente no están metidas en la compra del voto, en la corrupción o en oscuros acuerdos de poder que nunca nos explican.

Si tu raciocinio no te permite dar tu apoyo a PSOE o PP siempre queda la opción de VOX para la derecha y la de la Chunta Aragonesista para la izquierda, es una manera de ejercer tu derecho al voto y limpiar tu conciencia.

Solo estas dos formaciones han mejorado resultados hasta el punto de duplicar ambas su número de escaños. Una muestra del desencanto existente con los partidos más “tradicionales”.

Espectaculares los resultados de la formación de Santiago Abascal, compuesta en su gran mayoría por “renegados” del PP,  aunque habrá que ver si sirven para algo.

El necesario pacto para la gobernabilidad en Aragón entre PP y VOX es un pacto nonato, bien porque no ha nacido o bien porque no nacerá de forma natural, ambas definiciones las recoge nuestro diccionario.

Si ambas formaciones mantienen sus posturas el acuerdo será imposible. Solo si ceden ambos partidos podría firmarse un más que ficticio acuerdo político, dado que existen diferencias que calificaría de insalvables por la cobardía de los “peperos” y por la prepotencia de los “ultraderechistas”.

Alberto Núñez Feijóo no está ya en condiciones de echar marcha atrás en sus decisiones en favor de la Agenda 2030 y en sus concesiones a la izquierda, esas que piensa que le benefician y que están desacreditando a su partido a pesar de que aún quedan personas dentro, como Cayetana Álvarez de Toledo o Isabel Díaz Ayuso, que mantienen cierta coherencia con lo que en su día se “vendió” a sus votantes.

Santiago Abascal Conde, suponiendo que sea él quien manda en VOX, algo que es mucho suponer a estas alturas dadas sus últimas actuaciones, no cederá un ápice en sus radicales posturas sobre inmigración, fronteras, unidad nacional y negación de la territorialidad política de España.

No, no va a ser nada fácil un acuerdo de gobierno entre PP y VOX en Aragón y si se produce, y la Virgen del Pilar no lo remedia, será un gobierno incoherente y enfrentado en el día a día. Si ambos no ceden, y tendrán que ceder mucho, será imposible el acuerdo, en teoría, reitero que solo en teoría, hoy VOX y PP no tienen casi nada en común.

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