Torreblanca ya forma parte de Viles en Flor, la red que distingue a los municipios comprometidos con la mejora y puesta en valor de sus espacios verdes, la biodiversidad y la sostenibilidad. La adhesión reconoce un modelo de municipio donde la naturaleza no es solo paisaje, sino infraestructura vital, identidad colectiva y proyecto de futuro.
La adhesión a Viles en Flor reconoce un trabajo sostenido en el tiempo, basado en la educación ambiental, la implicación ciudadana y la planificación sostenible. En los últimos años, el Ayuntamiento ha impulsado talleres escolares, formación para docentes y campañas de sensibilización que han llegado a miles de personas.
La alcaldesa de Torreblanca, Tania Agut, ha destacado que “formar parte de Viles en Flor es un reconocimiento al esfuerzo colectivo de nuestro municipio por situar la naturaleza en el centro de nuestras políticas públicas”.
Agut ha subrayado que “en Torreblanca entendemos que el verde no es decoración, sino calidad de vida, salud y futuro. Desde la inmensidad del Prat hasta la flor más pequeña de nuestras calles, todo forma parte de un modelo de pueblo más habitable, resiliente y en armonía con su entorno”.
Asimismo, ha añadido que esta incorporación “nos anima a seguir avanzando en sostenibilidad, implicando a la ciudadanía y reforzando nuestra identidad como municipio que florece con compromiso, biodiversidad y responsabilidad ambiental”.
La localidad, abierta al Mediterráneo, ha sabido conjugar tradición agrícola, desarrollo turístico y conservación ambiental. Sus espacios verdes vertebran la vida social, económica y cultural del municipio, consolidando un modelo urbano y territorial más habitable y resiliente.
El gran emblema natural de la localidad es el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, uno de los humedales más relevantes de la Comunitat Valenciana y auténtico corazón verde del término municipal. Este espacio protegido alberga una biodiversidad excepcional, con especies endémicas como el fartet (Aphanius iberus) o el samaruc (Valencia hispanica), además de aves protegidas que encuentran en sus marjales y lagunas un hábitat privilegiado.
