“No es normal tener a los vecinos, muchos de ellos de avanzada edad, durante horas a la espera de poder recoger un llibret, una cinta y una pulsera. Luego resulta que aparecen cajas en los despachos municipales con esos productos una vez terminados los festejos y que no se han repartido. Es una falta de respeto hacia los ciudadanos de Castellón”, afirma Javier Más, presidente de SOM Castelló.
Y añade: “¿También hemos incorporado la Magdalena a las largas listas de espera que padecemos para ser atendidos en cualquier servicio público?
SOM Castelló también denuncia el ninguneo al que se somete a la Junta de Fiestas que se refundó y se recompuso con la promesa de ser el ente que se responsabilizaría de la fiesta. “Nada se ha cumplido, siguen siendo los políticos, algunas veces sin el más mínimo conocimiento del tema, los que hacen y deshacen en la fiesta para aparecer en todas las fotos posibles”.
Por último, SOM Castellón denuncia el abandono al que la fiesta somete a los más jóvenes y a los visitantes externos, el centrar la atención casi exclusivamente en el mundo de las gaiatas y las collas, la falta clara de ampliación de horarios de ocio, la discriminación que se realiza dentro de la hostelería y en general el empeño en el lucimiento institucional obviando la participación ciudadana.
