La iniciativa, organizada por Olis Fogà y la Asociación Cultural L’Asssegador con la colaboración del Ayuntamiento de Albocàsser, reunió a entre 70 y 80 personas alrededor de una jornada dedicada a recordar un episodio que marcó un antes y un después en la agricultura local.
Bajo el título La gelà, fem memòria, la propuesta combinó divulgación, patrimonio, paisaje y cultura del aceite para acercar a la población los efectos que la gran helada de 1956 tuvo sobre el término de Albocàsser y sobre la evolución posterior del campo. Después de la buena acogida, los promotores ya trabajan en una nueva edición para el verano, con algunas modificaciones y con la voluntad de abrirla a más público, especialmente a personas vinculadas al municipio que pasan esas fechas en el pueblo.
“La idea es en verano repetir la actividad pensando que hay más gente en el pueblo, para darle un poquito más de repercusión”, explica Paco Tena, responsable de la organización. En este sentido, la asociación l’Assegador trabaja para darle más contenido a la propuesta con nuevas aportaciones vinculadas a la parte climática y a la cultura del aceite, para lo cual se prevé también contactar con la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO).
La jornada se articuló a partir de diversas actividades. La primera parte consistió en una salida al campo para observar sobre el terreno las consecuencias de la ‘gelà’ sobre los olivos y las formas de recuperación que se aplicaron posteriormente. Además de recordar cómo era aquel paisaje agrario, la jornada sirvió para contextualizar la transformación que experimentó Albocàsser después de la helada. Según ha detallado Tena, después de aquel episodio “la agricultura en el pueblo se transformó; ya apareció la viña y la almendra, que después ha sido muy importante en el pueblo”.
Después de la visita al campo, las personas participantes se trasladaron al molino antiguo de Olis Fogà, donde pudieron conocer de primera mano cómo funcionaba una instalación de elaboración de aceite en los años cincuenta. La programación contó también con la conferencia Una aproximación histórica de la gelà del 56, a cargo de Gonçal Sebastià Ripollés, miembro de l’Asssegador. La intervención profundizó en el contexto histórico, económico y social del momento y en cómo la helada se sumó a otros factores de cambio que acabarían transformando la vida del pueblo.
Uno de los momentos centrales fue la cata de aceites de variedades anteriores a la helada, con la participación de Pablo Pascual, de Varona la Vella, en Sant Mateu. Cerca de medio centenar de personas participaron en esta actividad, dedicada a variedades como fraga, grossal, churras y romeras. La jornada se cerró con una mesa redonda y una comida posterior que permitió compartir impresiones. El balance, según los organizadores, es muy positivo. Tanto, que ya se prepara ampliar el alcance de la actividad este verano.

