Del susto de la mañana, con unas molestias que aparecieron en el peor momento, en el calentamiento de las eliminatorias, al éxtasis y la gloria de la noche, cuando Quique Llopis, atleta sobrio, trabajador estajanovista, alcanzó la gloria y su primera medalla mundial, ya felizmente instalado entre la élite de las vallas cortas. El valenciano, de Bellreguard, se llevó la medalla de plata de los 60 metros vallas después de acabar segundo, con un nuevo récord de España (7.42) y cruzar la meta solo por detrás del polaco Jakub Szymanski (7.40), que desató la locura en las gradas del Arena de Torun (Polonia).
Llopis, habitualmente un competidor comedido, poco dado a las estridencias, levantó los brazos, entre exultante y sorprendido. “He cruzado la meta y no sabía si había sido segundo, tercero o quinto porque hemos entrado todos muy juntos (el estadounidense Trey Cunningham, uno de los favoritos, fue bronce con 7.43)”, dijo el valenciano en la zona mixta, donde apareció Toni Puig, su entrenador desde que era un adolescente y que lo ha ido moldeando pacientemente, con mucha sabiduría, sin importante si otros iban más rápido o corrían más. Siempre supo que, cumplidos los 60, le había llegado el atleta que todo entrenador espera durante toda una vida y se entregó a convertirlo en lo que es hoy en día, uno de los mejores vallistas del mundo.
La medalla de Llopis es la primera que consigue un atleta de la Comunitat Valenciana, hombre, en la historia de los Campeonatos del Mundo y la séptima después de las seis que lograron Glory Alozie, dos platas en los 60 metros vallas (Birmingham 2003 y Moscú 2006); Niurka Montalvo, bronce en longitud en Lisboa 2001; el tercer puesto de Concha Montaner en longitud (Moscú 2006), y los dos bronces de Fátima Diame , también en longitud, la especialidad de la casa (Glasgow 2024 y Nanjing 2025).
Llopis esta muy satisfecho después de salir a por todas en la final del Mundial de Torun. “Subcampeón del mundo. Suena muy fuerte, la verdad. Sabíamos que podíamos estar peleando por las medallas, aunque no iba a ser fácil. Las sensaciones han sido buenísimas. En la primera ronda he tenido unas molestias en el pie, pero hemos sabido llevarlas más o menos controladas y en la final ya he ido con todo, a reventar la primera valla”.
Llopis, subcampeón de Europa al aire libre, rompe, de paso, todas las maldiciones: la de los cuartos puestos, su puesto en los últimos Mundiales y Juegos Olímpicos, y la de la pista cubierta, donde sufrió un aparatoso accidente en la final del Europeo de Estambul o su lesión en el de Apeldoorn.
La medalla de plata es también el premio a tantos años trabajando la salida, una de sus escasas debilidades. “He salido muy bien, con mucha ansia, y me ha ido bien”. El atleta de Bellreguard se quedó muy sorprendido cuando supo que era el primer valenciano en ganar una medalla en un Mundial indoor. “¿En serio? No tenía ni idea, pero es un orgullo muy grande haber sido el primero”.
El alicantino Eusebio Cáceres disputará este domingo la final de salto de longitud a partir de las 19.12 horas.
