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Respect

Artículo de opinión de Antonio García Besga

«Respeto» es un programa de responsabilidad social lanzado en 2008 por la Unión de Asociaciones de Fútbol Europeas. Su objetivo principal es trabajar hacia la unidad y el respeto a través del género, la raza, la religión y la capacidad.​

El organismo europeo llegó muy tarde. Como decía el gran Luis Aguilé el problema no es que la educación no esté de moda, el problema es que la gente la desconoce.

¿Existe respeto en algún sitio?

El martes presencié, en “mi campo”, el Mirandés- Albacete aguantando la soberbia y la falta de educación de un colegiado que no tenía respeto ni a la imparcialidad, ni a los jugadores ni al fútbol como deporte.

Si lo de la grada de Barcelona es considerado racismo, ¿por qué el árbitro no paró el partido? El protocolo a seguir es muy claro.

Fue una falta de respeto hacia el rival y una falta de educación, un cántico impropio de un estadio de fútbol de algunos descerebrados, pero llamar musulmán a un musulmán no creo que pueda considerarse racismo.

El fútbol que yo conocí era casi, digo casi, un deporte donde al menos entre los rivales había respeto. También se respetaba a árbitros y federativos, podían ser malos peo no se vendían a objetivos manipuladores impuestos por los poderosos.

A “mi” Mirandés le impidieron ascender a 1ªDivisión el año pasado con tres arbitrajes nefastos frente al Almería, en el último partido de la liga regular en Anduva, y en los encuentros de play-off frente al Oviedo. Estaba claro qué equipo tenía que ascender, al menos estaba claro cuál era el que no tenía que ascender.

Hace pocos años a Fernando Roig se le ocurrió protestar por el reparto del dinero de la televisión y en cinco jornadas mandaron la Villarreal a 2ªDivisión.

Se ha perdido el respeto a la mujer a fuerza de vendernos su superioridad y de discriminar al varón, los jóvenes tienen miedo a salir con chicas. Sí, no se asusten, pregunten.

La urbanidad, el dejar pasar a las señoras primero, el ceder el asiento en el autobús a los ancianos, el arrimarte a la barra del bar pidiendo permiso y sin empujar al que está delante o simplemente decir buenos día o buenas tardes al entrar en un establecimiento o una oficina ya no existe, estamos en la “ley de la selva” donde el egocentrismo ha llegado a convertir al hombre en un auténtico desperdicio de humanidad.

Incluso, a otro nivel, hay quien deja plantado a un juez en varias ocasiones por ser la señora de… Atrévase a hacerlo usted.

No hay respeto al educador, cierto es que algunas veces tienen la culpa ellos, y los padres no son precisamente el ejemplo que nuestros  jóvenes necesitan.

En el centro de educación donde va su hijo puede que le enseñen matemáticas o lengua pero siempre se comportará como lo que ve en su casa.

Habrá que buscar culpables y aprendiendo de ellos habrá que pensar que con el ejemplo que dan los políticos elegidos por nosotros no se puede esperar otro nivel de los “mandados”.

Ahora se ha puesto de moda educar a los hijos en la supina estupidez de hacerte amigo de ellos y de no imponer castigos ni aleccionarlos para que no se traumaticen. Estamos ante una sociedad fallida.

¿Se acuerdan de cuándo solo había un tonto por pueblo? ¿Se acuerdan de cuando no sentías vergüenza al oír hablar a un concejal en el ayuntamiento o a un diputado en el Congreso?

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