Categorías
Actualidad

¡Cristo ha resucitado!

Carta, para este domingo, del obispo D.Casimiro

“No está aquí. Ha resucitado” (Mc 16,1-7).  Con estas palabras, un joven vestido de blanco sorprende a las mujeres, que al alba del primer día de la semana habían ido al sepulcro para embalsamar el cuerpo de Jesús y lo encuentran vacío. El cuerpo de Jesús enterrado con premura el viernes santo ya no está en la tumba; no porque lo hayan puesto en otro lugar, sino porque ha resucitado.

No se trata de una vuelta a esta vida para volver a morir, sino del paso a nueva forma de vida, gloriosa y eterna: la Vida misma de Dios. La resurrección de Jesús es un acontecimiento real e histórico, que sucede una vez y para siempre. El que murió bajo Poncio Pilato, éste y no otro, es el Señor resucitado de entre los muertos. Jesucristo vive ya glorioso y para siempre. En Él ha triunfado el Amor y la Vida de Dios sobre el pecado y sobre la muerte. Jesús, entregando su vida en obediencia al Padre por amor a los hombres, destruyó el pecado y la muerte. La resurrección es el signo de su victoria, es el día de nuestra redención.

Cristo ha muerto y resucitado por todos y cada uno de los hombres. Él es la primicia y la plenitud de una humanidad reconciliada y renovada. En Él todo adquiere sentido, horizonte y esperanza. Cristo ha entrado en la historia humana y ha cambiado su curso. La historia personal, la historia de la humanidad y la creación misma no están abocadas a un final fatal, a la nada o al caos.

La vida gloriosa del Señor resucitado es un inagotable tesoro destinado a todos. La Pascua será realidad en nosotros si nos dejamos encontrar y transformar personalmente por el Resucitado, si nos dejamos llenar de su Vida, de su Gracia, de su Paz y de su Amor, que generan vida, paz y fraternidad entre los hombres.   

Los bautizados hemos renacido ya por el bautismo a la vida nueva del Resucitado y estamos llamados a vivir como nuevas creaturas, buscando “los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios” (Col 3,1). Vivir como resucitados significa adoptar el estilo de vida marcado por el Evangelio, que se expresa en un amor comprometido con el prójimo, en una esperanza activa, en una alegría profunda y en una verdadera libertad interior.

Esta libertad impulsa a comprometerse con la vida en todas sus dimensiones, y con la vida humana desde su concepción hasta su final natural. Al cristiano le puede ser indiferente el sufrimiento de los demás, la injusticia, la mentira o la falta de respeto a la dignidad de cada persona. La Pascua llama a ser testigos valientes de la vida, defensores de la verdad, constructores de la justicia y sembradores de la paz.

            ¡Cristo ha resucitado! Feliz Pascua de Resurrección para todos.

XCasimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Deja un comentario