La alcaldesa de Castelló, Begoña Carrasco, gastó durante el pasado año la “ridícula cifra” de 735 euros para la renovación del vestuario de los músicos y las músicas de la Banda Municipal pese a tener presupuestados para 2025 una inversión de 31.200 euros”. Un dato que, para la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Patricia Puerta, “es un reflejo más del desprecio del gobierno de Carrasco a las condiciones de trabajo de un colectivo de funcionarios públicos que desempeña una labor cultural esencial en la ciudad”.
La portavoz socialista ha recordado que durante las pasadas fiestas de la Magdalena, los integrantes de la Banda Municipal “fueron obligados a desfilar bajo la lluvia en condiciones absolutamente inadecuadas, sin equipos de protección, mojándose tanto ellos como sus instrumentos y las partituras”, una situación que se repitió incluso en horario de tarde con el vestuario ya completamente empapado, «y todo ello para que la señora Carrasco se hiciese sus fotos de posado el primer día de fiestas».
Muchos de estos profesionales “tuvieron que volver a tocar más tarde con los trajes empapados porque, en general, disponen solo de un vestuario, pero esto parece importarle poco a la señora Carrasco y al actual concejal con las competencias en Cultura, el señor Sales”. Como señala Patricia Puerta, “ver en la ejecución presupuestaria de 2025 que de 31.200 euros reservados para indumentaria de la banda se gastaron solo 735, es decir, el 2,3 % de lo comprometido, es inadmisible”.
También es llamativo el gasto en reparación de instrumentos, pues la partida aprobada sumaba un total de 10.000 euros, de los que se consumieron poco más de 3.700 euros. “Seguro que este año tendrán que invertir más, entre otras cosas porque muchos de los instrumentos con los que tuvieron que tocar bajo la lluvia el primer día de la Magdalena resultaron dañados”.
Además, “lo más lamentable de todo esto es que al señor Vicent Sales toda esta situación le haga gracia, como demostró en el último pleno del ayuntamiento, donde se mofó de los músicos y músicas de la banda por sus quejas, llegando incluso a cuestionarse si la Banda Municipal merece seguir existiendo, reduciendo su labor a una cuestión de coste y calificándola de servicio no esencial”.
