La actividad reunió a participantes interesados en descubrir una forma diferente de meditación profunda. A través de los sonidos y vibraciones de los cuencos tibetanos y otros instrumentos armónicos, se creó un ambiente que permitió a los asistentes desconectar del ritmo cotidiano y adentrarse en un estado de calma y equilibrio.
Durante la sesión, los participantes experimentaron una reducción del estrés y la ansiedad, así como una mejora en la concentración y una sensación general de paz interior. Sin necesidad de experiencia previa, los asistentes solo tuvieron que tumbarse, escuchar y dejarse llevar.
La actividad ha sido valorada muy positivamente, destacando la calidad de la experiencia y su impacto en el bienestar emocional y físico de los participantes.
Este tipo de iniciativas refuerzan la importancia de crear espacios dedicados al cuidado personal y la salud mental, cada vez más necesarios en el día a día. Desde la organización, se prevé repetir la experiencia próximamente, invitando a todas aquellas personas interesadas a continuar explorando el poder terapéutico del sonido.
