El artista escogido ha sido en esta ocasión el pintor Jaime Viciano. El subdelegado de Defensa en Castellón, Moisés Izquierdo, ha presidido el acto, que ha contado con la presencia del artista, Jaime Viciano, así como con la vicepresidenta de Gregal, Patricia Mir, y Adrián Pla en representación de la asociación.
La obra de Jaime Viciano se construye como una amplia escena de carácter narrativo en la que el paisaje adquiere un papel protagonista. En un formato horizontal, el artista despliega una extensa llanura surcada por caminos y cultivos autóctonos, que se abre hacia una línea de montañas en el horizonte bajo un cielo sereno. Al fondo el perfil reconocible de la Sierra de espadas y el pico del Penyagolosa.
“No he pretendido recrudecer, ni recrear demasiado los actos de lucha porque creo que en las crónicas queda perfectamente detallada la magnitud y alcance de esta sangrienta batalla. Mas bien mi voluntad era la de reflejar los movimientos en ese lugar virgen, la desigualdad de ambos contendientes y las maniobras que muestran como fue en esa época”, ha explicado el artista.
En primer término, la acción se concentra en torno al puente de piedra sobre el río que articula la composición. A su alrededor se desarrolla el enfrentamiento: grupos de combatientes, a pie y a caballo, se dispersan en un movimiento dinámico que transmite la tensión del momento. Las figuras, de pequeño tamaño pero cuidadosamente dispuestas, refuerzan la idea de acción colectiva, sin individualizar héroes concretos, subrayando el carácter popular del levantamiento. Incluso hay un pequeño guiño al 3 de mayo de Francisco de Goya con un grupo de soldados y sus fusiles.
El tratamiento del color, dominado por tonos terrosos y ocres, integra la escena bélica en el propio paisaje, evitando el dramatismo excesivo y proponiendo una lectura más amplia del episodio histórico. La batalla no aparece aislada, sino inserta en la vida del territorio, casi como una irrupción en la calma del campo.
El resultado es una obra que combina vocación documental y sensibilidad pictórica, ofreciendo una visión coral del acontecimiento en la que el espacio y la acción se equilibran para evocar la memoria de un episodio clave desde una perspectiva serena y reflexiva.