
Hubo dos versiones de esta cinta, una en 1931, interpretada por Edward G. Robinson y Douglas Fairbanks y la dirección de Melvin LeRoy y otra en 1968 con la actuación de Frank Sinatra en el papel estelar. Están basadas en la obra de William Faulkner y está considerada como la obra maestra del cine negro.
Relatan la trayectoria criminal de un hombre, rico comenzó su vida ejecutando pequeños robos y terminó su existencia como jefe de la banda de delincuentes más peligrosa de la ciudad. Según los cinéfilos, está considerada como la mejor película sobre la vida de los famosos criminales de los USA.
Si nos atenemos a la definición de la palabra “hampa”, caída en desuso, pero de rabiosa actualidad, nos encontramos con su significado “conjunto de maleantes especialmente de los organizados en bandas y con normas de conducta particulares”.
También aparece en la RAE esta otra acepción “conjunto de maleantes que unidos en una especie de sociedad cometen robos y otros delitos”, sin olvidarnos de este otra, que los define así: “vida de las gentes holgazanas y maleantes”.
Con solo dar un repaso a todo lo que está sucediendo en nuestra “vulnerable” España, llegamos a la conclusión que los hampones campan a sus anchas y que llevan a sus espaldas más víctimas de las que contabilizaron los matones de Chicago en los años veinte.
Además, los tenemos localizados, sabemos quienes son, sufrimos en nuestras propias carnes sus decisiones, no utilizan las armas para matar, pero lo hacen de manera más sutil, usando dardos como los medios de comunicación, las instituciones contaminadas por sus mortíferas ideas y la pérdida total de la capacidad de la gente para hacer algo que antes era sencillo, sencillamente “pensar”.
Para celebrar sus aquelarres tienen sitios cómodos, diáfanos, confortables, baratos (para ellos) desde cuyos escaños se ríen, a mandíbula batiente de la maldad que están extendiendo a lo largo y ancho de nuestra piel de toro, para lo cual montan esperpentos cómicos para distraernos.
No le quepa ninguna duda, querido lector que ninguno, y si no ya lo verá, ninguno de los políticos que pululan por el sainete que se representa en los Tribunales será condenado con una condena ejemplar. A mí, que Ábalos sea el mayor semental de una dehesa salmantina me la trae al pairo sólo quiero que paguen por sus delitos.
Van a vender España, ya que su único objetivo es largarse con las alforjas llenas a paraísos que ya tienen preparados de antemano. ¿Ustedes conocen a algún político o monarca que esté en el exilio pasando apuros? Por esta razón tanta gente se arrima al hampa. Les han enseñado a vivir sin trabajar.
Han conseguido algo que parecía imposible y lo han logrado, estamos exportando médicos y, en contraprestación, importamos enfermos. Un auténtico plan sin fisuras. No es que no sepan es que lo están haciendo con toda la intención y los españoles a seguir votando a los que nos matan.
Pero menos mal que tienen una palabra mágica que lo cura todo “democracia”. Se inventan virus, nos mean en la boca, nos roban nuestro trabajo, nos mienten descaradamente, no están llevando al matadero, pero al menos tenemos “democracia”, eso nos salvará.
Con todo esto, la gente sigue votando a los “hampones dorados”, hace años lo describió un literato y creó la palabra “masoquismo”, que define bien a las claras lo que es un votante español democrático.
Tenemos que despertar, hay que quitarse el tabú que nos impide defender nuestros valores firmemente, hay que plantar cara en todos los lugares, sin miedo al adjetivo que te adjudiquen, que siempre es el mismo y ha perdido su fuerza. Preguntémonos ¿Qué hemos hecho para llegar hasta aquí?
Al mismo tiempo que deportamos a los que nos invaden para acabar con todos nuestros valores, deberíamos expulsar de España a todos los hampones dorados que están escribiendo las páginas más negras de la Historia Universal.
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros