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Opinión

¡¡A La Moncloa!!

Artículo de opinión de Luis Andrés Cisneros

Pero no sólo La Moncloa, la Zarzuela, el Congreso de los Diputados, el Senado, todos los edificios políticos, las sedes de los sindicatos, los medios de comunicación, las instalaciones de las ONGS, los entes autonómicos y las casas de los ministros, en una primera tacada. Como diría Chaves ¡¡Exprópiese!!

La razón es muy sencilla. Se necesitan para acoger a los millones de individuos que vendrán a convertirse en españoles por la misma jeta o, mejor dicho, por el afán destructivo de nuestra querida Patria por parte de los que ocupan ahora dichos edificios.

Ya que estos puros delincuentes que nos roban a diario son el claro ejemplo de lo que significa ser okupa, estarán felices de compartir su cómodo espacio okupado con todos los que son traídos a nuestros pueblos y ciudades por la ralea más peligrosa de la humanidad: los políticos.

Es de suponer que, para no ser tratados como racistas y fascistas, los okupas de La Zarzuela y La Moncloa estarán deseando que una gran parte de sus mansiones (pagadas por todos nosotros), sirvan como domicilio digno para todos esos individuos que vienen a “pagarnos las pensiones”.

Imaginemos a Leticia y a Felpudo desayunando por la mañana con unos cincuenta irregulares y de los cuales se desconoce si son asesinos en serie, obispos anglicanos o ingenieros aeronáuticos, pero estarán bien protegidos por la Policía que, últimamente se dedica más a cuidar okupas políticos que al pueblo español, y no es por desidia de nuestras Fuerzas del Orden.

Lo mismo pasará en La Moncloa, En ese lugar, desalojarán a la piara de asesores para que El Sátrapa y la Tetraimputada, tengan espacio de sobra para engullir dignamente su frugal desayuno.

Y no digamos nada de lo bien que quedarían en los distintos hemiciclos, reemplazando a todos esos “demócratas” qua por allí pululan y que superan con creces a esos chiquilicuatres que sólo van allí a pelearse como delincuentes barriobajeros, a robarnos sin ningún pudor y, eso sí, a comer opíparamente a un precio ridículo y riéndose de los españoles. Pero todo sea por la democracia.

Pasemos ahora a hacer una limpieza profunda de todas esas organizaciones que dicen, perdón, mienten defender a los trabajadores y que la mayoría de ellos es incapaz de entender el mecanismo de un botijo. Se les expulsa de los locales que okupan y se aloja a los “nuevos españoles”.

No digamos nada si vaciamos los parlamentos autonómicos y todos los chiringuitos que soportan a nuestra costa. Tendrían tantas plazas por ocupar que se verían obligados a traer a muchos más irregulares para poder cubrir las plazas que se quedarían vacantes.

Ahora vayamos con los medios de desinformación que, al fin y al cabo, no dejan de ser meros transmisores de las ordenes de los partidos políticos y que entre las subvenciones que reciben y la lluvia de millones de euros de propaganda institucional viven, sin ningún rubor, de lo que el Estado roba a los españoles.

Ilegalizando las ONGs quedarían miles de plazas para atender a los ilegales y con la pasta que se ahorraría con la supresión de las subvenciones se podría atender a todos los magrebíes del Norte de África y de gran parte del territorio subsahariano.

Claro, todo lo aquí expuesto será calificado por los de la mafia política como delito de odio, de racismo, de xenofobia, de fascismo y de bulos. ¡Qué fácil es descalificar desde el poder! ¡Qué fácil es robar desde la cúspide! ¡Qué fácil es manipular a la masa!

Saltar en un campo de fútbol diciendo ¡Musulmán el que no bote! Es un crimen de lesa humanidad, pero asesinar a 46 españoles en un tren, regocijarse de la riada de Valencia, disfrutar de la violencia de los ilegales que se extiende por nuestras calles o vejar el himno de España es libertad de expresión. Me viene a la memoria el título de una película para definirlos “Malditos bastardos”.

Dejemos que vengan todos, los descendientes de los cartaginenses que destrozaron Sagunto, cualquiera que haya estado en España de vacaciones, que viva en Somalia pero que sea del Betis, para ser español sólo van a pedir un requisito: votar a Pedro Sánchez o Feijóo o ser antiespañol, o sea ser un Perfecto Político.

Antes de regularizarlos hay que deportar a todos los políticos

¡¡VIVA ESPAÑA!!     ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

 Luis Andrés Cisneros

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