Ni soy jurista ni experto en Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pero me queda algo de sentido común.
Tras el desgraciado accidente, más bien asesinato por parte de los narcotraficantes ocurrido en aguas de Huelva, una vez más, se alzan las voces pidiendo más medios para la Guardia Civil.
Los narcos disponen de enormes medidas de contra vigilancia y estudian las rutas para que la Guardia Civil acabe en auténticas ratoneras, al margen de poseer el armamento más moderno.
Utilizando, como he dicho, mi sentido común me atrevo a aseverar que la “Benemérita” no necesita más medios, aunque no vendrían nada mal, lo que realmente necesitan nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es un cambio urgente de la legislación para que la Justicia deje de perseguir sus acciones en beneficio de los delincuentes.
La respuesta judicial es penosa.
No culpo a los jueces, ellos solo aplican la Ley, culpo a legisladores y gobernantes que han convertido la garantista ley española en un auténtico chollo para los forajidos, ladrones y asesinos.
¿Cómo es posible que dos patrulleras de la GC choquen en el mar persiguiendo a una lancha llena de droga? Lo lógico sería dar el alto a la embarcación y si no se detiene disparar a sus motores e incluso a los tripulantes si responden con sus armas.
¿Qué pasaría? Que los delincuentes estarían al día siguiente en la calle y los guardias civiles, procesados y suspendidos de empleo y sueldo hasta que se vean privados de su placa.
Si un policía nacional utiliza su arma para reducir a un yihadista armado que amenaza la vida de los transeúntes se le cae el pelo.
Un policía o un guardia civil está prácticamente obligado a dejarse matar antes de poder utilizar su arma reglamentaria si no quiere perder su trabajo.
Cuidado al realizar una detención, no se te ocurra hacer un solo moratón al detenido que te verás pagándole la baja y los servicios médicos hasta que un forense pueda certificar que ya no le duele.
Hasta en sede judicial llega el cachondeo. Si un reo no se presenta a juicio éste se aplaza, si no se presenta, como testigo del caso, porque no se le ha notificado adecuadamente o simplemente se le ha olvidado, un miembro de la GC o la PN le descontarán de su próxima nómina la multa correspondiente e incluso podría ser suspendido de empleo y sueldo temporalmente.
Déjenme que utilice mi sentido común: ¿Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado necesitan más medios o es que el sistema no funciona?
¿Tendrán alguna vez nuestros guardias civiles y policías nacionales la oportunidad de defender a los ciudadanos con los medios de que disponen y a defenderse a sí mismos ante los delincuentes que tanto protegen nuestras leyes sin tener que dejarse matar antes?
A mí no me molesta un solo policía, ojalá hubiera uno en cada esquina, a quien le moleste él sabrá los motivos, pero quiero policías que puedan actuar libremente como lo que son, nuestros auténticos “ángeles de la guardia”.